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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Regresando a casa


Si no estás cansado, nunca llegarás a casa. Únicamente si estás fatigado, podrás descansar. Todo en el mundo te va a extenuar, pero sólo una cosa no te agobiará y eso es el amor.
El amor no te cansa porque es un fin, es el hogar. No es posible agotarse cuando uno ama. De hecho, ¡la diversión no te abruma! El cansancio es una sombra de la diversión. Lo que te pone en el camino es tu deseo de disfrutar. Lo que te trae a casa es estar enamorado. En tu vida te mueves de un lugar a otro en busca del placer. Donde sea que hayas visto placer y hayas ido en su búsqueda, te diste cuenta de que cada vez estaba más lejos…, en algún otro lugar. De manera que has tenido que avanzar y moverte así y eso es muy irritante.
Mira tu vida. Un niño se aburre de jugar con sus juguetes y quiere nuevos. Molesto ya de sus nuevos juguetes, quiere que alguien juegue con él, quiere nuevos amigos. Crece un poco más y sus juegos cambian. El objeto del juego varía. Ya quiere algo más. Así que ¡es como mudarse desde un tipo de cansancio a otro tipo de cansancio!
Cuando eras un adolescente, buscaste algo más que juguetes: "¿Cuál es la nueva película? ¿Cuál es la nueva moda? ¡Quieres tener para ti la mejor pareja! Te casas y forman una buena familia. Y luego ¿qué? Quieres tener tu propia casa, hijos… Los que son solteros creen que los casados la pasan mejor. Los que son casados, ¡piensan que los solteros están mejor que ellos! Otros presuponen que la gente con hijos es más feliz. Todos los días, los matrimonios con hijos desean que éstos crezcan rápido para poder estar más libres. Esperan que alguien les dé un respiro, que cuide de sus hijos. Todo es extenuante.
Te mueves desde un camino espiritual a otro, de una práctica a otra. A veces la gente dice: "¡Oh, he meditado por 20 años! Ahora estoy harto de meditar. Por favor, no me pidas que haga otra meditación. Ya es suficiente… ¡es muy aburrido meditar!". La gente no tiene tiempo. Les parece aburrido meditar. Y ¿qué hacer, entonces? ¿Adónde ir? ¿Cuándo descansaremos? ¿Dónde está el consuelo? ¿Dónde está esa paz? ¿Cuándo obtendremos ese amor que es tan consolador, tan eterno, tan dichoso…?
Y no podrás descansar sino... ¡hasta que regreses a casa!
Puedes permanecer un tiempo en éste o en otro camino, pero no puedes quedarte por siempre. Es posible que te tomes un descanso. En la autopista siempre hay un lugar de descanso. En el camino detienes tu auto, usas los baños, te quedas un rato y estiras tus piernas. Pero eso es todo. No puedes descansar allí o encontrar paz en ese lugar. En el fondo de tu mente está el impulso de seguir moviéndote. No hay realización. Es el deseo que te cansa, los tantos "quiero" que tienes en tu mente. Tu mente te cansa más que el trabajo físico. Si estás con ganas de trabajar, aún si lo haces por 15 horas seguidas, no te molestarás. Sin embargo, si no tienes ganas de trabajar, aún si lo haces por solo 4 horas, te agotarás.
Tienes una fiesta en casa o estás colocando los adornos de Navidad y puedes estar haciéndolo hasta muy entrada la noche y no sentirte cansado. Te sientes contento. No obstante, si trabajas en un lugar en el que no estás alegre, querrás tomarte 4 descansos para beber café y hasta haciendo esto ¡te sentirás rendido! Si sólo te sientas a pensar también estarás terriblemente agotado. Para muchos, el cansancio y el agotamiento provienen de pensar y de preocuparse, no derivan del trabajo.
Pensar que necesitas un descanso, te pone inquieto.
Pensar que tienes que trabajar duro, te cansa.
Pensar que has trabajado mucho, te trae auto-compasión.
Pero hay un lugar donde se puede descansar. Ese lugar es la Divinidad; es la entrega y es el amor. Y no podrás lograr esto a menos que estés realmente cansado, a menos que estés harto de todo. Es entonces cuando bajas los brazos. Y eso se denomina "entrega".
Una vez había un rey, un emperador. Obtuvo lo que quería en este mundo, toda la riqueza; todo el continente estaba bajo su control. Pensó "este es mi mundo".
Miles de personas se hallaban bajo su mando; toda la riqueza, a su disposición; todos los placeres, a un chasquido de sus dedos. Podía chasquearlos y obtener todo lo que quería. Aunque eso, no lo ayudaba a llegar a su "hogar". Cada vez estaba más y más cansado.
Entonces partió a buscar un poco de Conocimiento espiritual. Fue de un lugar a otro, recogiendo cosas aquí y allá, a pesar de eso, nada resultó. Todo parecía funcionar apenas por un tiempito. Finalmente, se sintió tan extenuado que renunció a todo. Eso tampoco funcionó. Ser un emperador, no funcionaba. Renunciar a todo, tampoco funcionaba.
Un día, se cayó cerca de un árbol. Estaba muy cansado de su búsqueda; cansado de no encontrar a su verdadero Maestro. ¡No es fácil hallar a un Maestro! Y aún si uno lo encuentra, es difícil reconocerlo como tal así que lo dejas pasar… De manera que, finalmente, se desplomó bajo un árbol. En ese momento una hoja seca cayó desde lo alto.
Se quedó mirándola y vio que la hoja volaba hacia el este cuando el viento soplaba para el este y volaba hacia el norte cuando el viento soplaba para el norte. Observando esto, algo le gatilló en su cabeza: "el hacedor". Inmediatamente el "yo quiero" desapareció de su vida. ¡En ese mismo momento se dio cuenta de que ese momento era tan eterno! Y regresó a casa.
Vive tu vida de esa manera. Conviértete en una hoja seca. Acepta lo que la Divinidad te ha dado; flota en el momento. No te arrepientas del pasado, no te anticipes al futuro. Eso es lo que todos los Maestros Iluminados dicen: "Sigue practicando tú solo. Cuando sientas que ya no puedes hacer más, que todo es muy extenuante, entonces ven y descansa". Es por ello que los lugares donde están los Maestros Iluminados se llaman "Ashrama": es ese sitio a donde vas a liberarte de tu cansancio. "Ashrama" significa esfuerzo. Ashrama quiere decir "un lugar donde se liberan los esfuerzos". Todo el cansancio –tanto físico como mental- desaparece. No debes esforzarte ni aún por la búsqueda de lo espiritual.
Simplemente siéntate aquí. Hay una vela, una lámpara encendida para ti. Sólo tienes que sentarte bajo su luz. ¡Tú estás encendido! No tienes que hacer nada ya que ella está iluminada para ti. Solo conéctate, siéntate y siente la Presencia. Sé parte de la Divinidad… y entonces verás que nada podrá importunarte en el mundo. Te convertirás en la fuente del amor. Estás en casa y ya nada te podrá irritar.

Sri Sri Ravi Shankar

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